Si tienes problemas en tu relación…


Si tienes problemas en tu relación matrimonial y quieres solucionarlos, tienes a tu alredor muchas personas que pueden apoyarte a ti y a tu pareja para hacerlo.  Hay psicólogos, terapista de familia, y si, también consejeros espirituales, desde el sacerdote que fue testigo de tu boda, hasta el párroco de la iglesia donde asisten regularmente.  Muchas personas a tu alrededor, por ejemplo, amigos cercanos o los padres de ambos, pueden tener buena intención, pero normalmente no son los mejores consejeros para quien se desahoga sobre sus dificultades matrimoniales.

Teniendo esto en cuenta, piensa con calma antes de compartir eventuales momentos de crisis matrimonial con:

1. Parientes próximos. Sobre todo si son tus padres.  Porque tienden a tomar partido, quedando un tanto “ciegos” en relación al otro cónyuge, además de que pueden desarrollar un rencor que no ayuda a nadie.  Recordar que hay mucha madres que piensan que sus hijos son perfectos y lejos de brindar apoyo enfocan su batería en contra de aquel que los critica o señala cosas que no son acertadas.
2. Personas del sexo opuesto. Algunas veces ha sucedido que el matrimonio se rompió y casi que de inmediato se establce una relación emocional con el confidente.  Lo adecuado sería que hablaran dos amigos o dos amigas, buscando a esos amigos sabios que uno tiene. Te preguntarás ¿Por qué? porque pueden crear vínculos emocionales con el confidente, alimentados por las críticas al otro cónyuge y por intentos de consuelo que sólo han a empeorar la situación del matrimonio.  Y hemos oído dercir “yo no me metí, ellos ya venían mal”.
3. Personas que ya tienen una opinión negativa sobre el matrimonio.  En un mundo materialista hay muchas personas que no creen en el matrimonio en ninguna de sus formas (civil o religioso).  Sabemos que has estado en reuniones donde alguien ha vertido alguna opinión totalmente contraria al hecho de casarse.  Estas las personas que tienen una visión parcial o incluso egoísta del matrimonio. muchas veces por ignorancia, otras por moda y tienden a generalizar su opinión negativa como si fuese aplicable a todo y cualquier matrimonio.
4. Personas que ya tienen mala opinión de tu cónyuge. Puede que dentro de tu familia o círculo de amigos algunas personas  ya le tenían alguna antipatía sean cuales fueren las razones, ahora seguramente no van a querer animarte a luchar por tu matrimonio.  Es más, si desafortunamente recurres a alguno de ellos lo primero que te van a decir “ya sabía que esto iba a pasar, no me pareció desde que lo (a) conocí”.
5. Personas cínicas. Porque las personas que acostumbran a hacer ironía sobre el amor y los sacrificios que exige, no tendrán equilibrio, objetividad y serenidad suficientes para ayudar a valorar justamente el amor que pasa por una fase difícil.

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