Orden de San Agustín


La Orden de San Agustín (O.S.A.), en latín Ordo Fratrum Sancti Augustini, -históricamente conocida como Orden de Ermitaños de San Agustín (O.E.S.A.), en latín Ordo Eremitarum Sancti Augustini,- es una orden religiosa mendicante establecida por la Iglesia católica bajo el pontificado de Inocencio IV en el año 1244, ante la necesidad de unificar una serie de comunidades de eremitas que habían surgido bajo la experiencia monástica de san Agustín y su Regla del siglo IV. Actualmente tiene presencia en 50 países y la componen la Primera Orden Agustiniana o Padres Agustinos (Religiosos y Sacerdotes), la Segunda Orden Agustiniana (Monjas de Clausura) y la Tercera Orden Agustiniana o Fraternidad Agustiniana (Laicos consagrados). 
Naturaleza de la OrdenLa naturaleza de la Orden de San Agustín está dada por los elementos integrados en su formación: la herencia monástica de San Agustín, la tendencia contemplativa propia de sus raíces eremíticas, y los principios fundamentales de las órdenes mendicantes.​

Finalidad y razón de ser.  El fin de la Orden de San Agustín está determinado en su propia Regla, escrita por San Agustín a los Siervos de Dios; la primera fundación hecha por San Agustín en vida:

Os habéis reunido para vivir en la casa unánimes y tener una sola alma y un solo corazón orientado hacia Dios.

Este fin es, así mismo, el lema de la Orden: Anima una et cor unum in Deum, que en español significa:  Un solo corazón y una sola alma en Dios.

Ideales de la Orden. Para lograr el cumplimento de su fin, la Orden de San Agustín cuenta con varios ideales, entre los que sobresalen:

  • La consagración a Dios por los votos religiosos, fuente de vida comunitaria y de actividad apostólica.
  • El culto divino, en la Liturgia.
  • La perfecta vida común.
  • La dedicación, común e individual, al desarrollo de la vida interior y el estudio.
  • La actividad apostólica según las necesidades de la Iglesia.
  • La diligente entrega al trabajo, tanto manual como intelectual, para el bien de la comunidad.

Símbolos Agustinianos

El hábito.  El hábito de la Orden de San Agustín está conformado por una túnica o sayal de color negro que llega hasta los tobillos y está ceñido por un cinturón de cuero negro de una sola pieza que cae hasta el borde de la túnica y, encima de la túnica, una capilla del mismo color recta al frente, hasta los codos y atrás terminada en punta larga. En países de clima tropical está permitido el uso del hábito de color blanco mantaniendo la correa negra.

El escudo. El ideal de vida de los miembros de la Orden de San Agustín aparece claramente expresado en el escudo oficial. Hasta las reformas de los capítulos generales del Siglo XX y principios del siglo XXI, el escudo de la Orden de San Agustín carecía de blasón; un libro cerrado y acostado con un corazón inflamado (con fuego) y atravesado por un dardo; detrás de este, la correa del hábito, la cruz episcopal, un báculo y sobre el libro una mitra como símbolos de episcopado de San Agustín; debajo del todo una banda blanca con la inscripción Tolle Lege, Tolle Lege, que fueron las palabras que San Agustín escuchó el día de su conversión antes de leer las Cartas de San Pablo; El escudo aparece decorado con palmas doradas.

Posterior a las reformas, el escudo se simplificó aunque nunca se abolió el anterior, y el actual escudo fue adoptado no solo por la Orden sino por las demás órdenes de la Familia Agustiniana; Sobre un libro abierto aparece un corazón atravesado por el dardo de la caridad.

 

 

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