¿Debemos ayudar siempre?


Exceder la “buena ayuda” consiste en asumir la responsabilidad de alguien, lo que nos lleva a la insatisfacción en lugar de la alegría de hacer el bien.   Revisemos estas dos situaciones:

Magda: una mujer con un corazón bueno y tierno, siempre dispuesta a ayudar. Cuando resulta que la pastelería no entregará la tarta del aniversario de la empresa, en el último momento la mujer decide hacerla para llevarla al día siguiente. No duerme casi toda la noche, pero se convierte en la heroína de la fiesta.  Justyna, una amiga del departamento se acerca a ella después de la fiesta. Elogia la tarta y se entusiasma con su original apariencia. Del bizcocho salta a la historia de su difícil situación familiar en la que Magda empatiza. Las confidencias terminan con una solicitud de hornear un pastel para el próximo cumpleaños de la hija de Justyna. Magda se preocupó por los problemas de su amiga, por lo que era difícil rechazar su petición ahora, a pesar de no tener suficiente tiempo con tres niños pequeños en casa.

Así comienza su relación de amistad. Magda es cada vez más la terapeuta de Justyna, no se hará un descanso en el trabajo sin hablar de sus problemas. Cada celebración familiar posterior de la amiga es una excusa para solicitar que Magda hornee un pastel para ella. Recibe llamadas nocturnas y mensajes. La relación con el esposo e hijos de Magda se ve afectada por esto, pero ella no puede rechazar a alguien cuyo mundo “se cae a pedazos”.

La Teoría del Triángulo Dramático.  ¿Conoces la sensación de estar enredado en una relación que te cansa, y no puedes salir de ella solo porque alguna vez has ayudado a alguien necesitado, lo escuchaste, pasaste tiempo con él/ella? Si es así, probablemente no sabías que estabas en el Triángulo Dramático (Salvador – Víctima – Acosador). La teoría del triángulo fue desarrollada por Stephan B. Karpman.

Podríamos definir el papel del Salvador como “Tu problema es mi problema”. Asumimos los deberes y preocupaciones de alguien, y luego nos enfadamos con nosotros mismos. Nuestro enfado puede convertirse en una verdadera frustración con el tiempo, de ahí el corto camino para entrar en el papel del Acosador.  Luego derramamos un poco de amargura sobre nuestra Víctima (es decir, la persona que nos utiliza), diciendo palabras desagradables, de las que lamentamos en un momento, y volvemos a nuestro antiguo papel dócil del Salvador.

¿Y dónde está la actitud samaritana?  Debe enfatizarse que permanecer en el Triángulo Dramático es una especie de transgresión de los actos de desinterés que hacemos de acuerdo con la necesidad del corazón cuando realmente queremos ayudar a alguien. Después de todo, la actitud samaritana vale como el oro en el mundo de hoy. Esta transgresión asume la responsabilidad de alguien que nos lleva a la insatisfacción más que a la alegría de hacer el bien.

¿Salvar… o algo más? Si te preguntas si ya hemos cruzado las fronteras de la “buena ayuda”, vale la pena pensar si estamos cerca de actitudes como: hacer algo por otros que realmente no queremos hacer; decir el “sí” en lugar del “no” a peticiones de otros; haciendo algo que alguien más puede hacer solo; satisfacer las necesidades de alguien que no lo solicitó.

Dejar el papel del Salvador no es fácil. El primer paso hacia esto es, ante todo, darse cuenta de que, al ayudar a alguien, en realidad estamos perjudicando a ambos lados. ¿Si una madre lava y plancha las camisas de su hijo de casi 40 años no hace de él un ser inválido de por vida? ¿Y él no se aprovecha de una madre anciana?

La ayuda tiene muchas caras.  Para despedirnos del triángulo tóxico, no tenemos que romper enseguida con alguien, dando la espalda a sus problemas. Ayudar no significa hacerlo todo. Se puede ayudar dando una caña de pescar en lugar de pescado, consejos en lugar de una respuesta hecha. Puede ser un intento de cambiar el pensamiento de “Necesito ayudarlo” a “Quiero ayudarlo”.

Algunas personas llevan puestas unas chapas con una hermosa inscripción: “Si quieres, puedo rezar por ti”. ¿Quizás a veces esta respuesta podría ser suficiente como ayuda de nuestra parte?

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