Preparando a los niños para la Cuaresma

La Cuaresma comenzará muy pronto, si quieres ayudar a tus hijos a estar listos para vivir este tiempo de gracia que nos ofrece la Iglesia, te ofrecemos estas recomendaciones, al mismo tiempo tu inicias con ellos tu caminar.

Para empezar preparémonos para vivir plenamente el Miércoles de Ceniza, día 26 de febrero este año 2020. Es un día de penitencia, que expresará nuestro deseo de volver a Dios.

Es muy importante, incluso para los niños pequeños, que este espíritu de penitencia esté bien marcado, que entiendan que este miércoles no es un día como cualquier otro.  Es necesario que cada uno, según su edad y posibilidades, pueda unirse a este proceso de conversión de toda la Iglesia.

En particular, es muy deseable que todos los niños puedan participar en la misa y recibir las cenizas: este rito inusual siempre les sorprende y provoca el surgimiento de nuevas preguntas.

Las cenizas son una señal muy reveladora. Los niños pueden ver que las cenizas no son casi nada, sólo un poco de polvo. Las cenizas nos recuerdan que sin Dios no somos nada. Expliquémosles también, si es necesario quemando un pequeño trozo de papel delante de ellos, que las cenizas provienen de la combustión. Así evoca todos nuestros pecados que queremos quemar en el fuego del amor de Dios.

Ese día, también estamos obligados por la doble prescripción de ayuno (privación de alimentos) y abstinencia (privación de carne).  Aunque esto no es un requisito para los niños pequeños, es muy importante que vean a sus padres y mayores ayunar y que puedan unirse de alguna manera, por ejemplo, hoy es un día de no comer dulces, o dejar de usar las tabletas o celulares por toda la mañana o toda la tarde, pequeñas privaciones que los mayorcitos pueden escoger.

La Cuaresma nos invita a abrir nuestros corazones plenamente al amor de Dios a través del ayuno, la oración y la limosna que expresan la conversión en relación con nosotros mismos, con Dios y con los demás. Para los niños, podemos hacer una comparación: tenemos tres puertas que abrir para permitir que Dios entre en nuestra casa. Estas tres puertas se llaman Oración, Penitencia y Compartir.

Aunque la penitencia y el ayuno, el compartir y la limosna no son exactamente sinónimos, esta comparación ayudará a los niños a recordarse de los tres ejes de la Cuaresma.

Se puede hacer un calendario de Cuaresma con los niños para que puedan visualizar su camino hacia la Pascua. En una gran pieza de cartón o papel de dibujar, se diseña un camino (con marcadores, pintura o recortes de papel). En la parte superior de la hoja, al final del camino, se marca la palabra “Pascua” o se representa una imagen de Jesús resucitado.

Cada noche, los niños pueden colocar una pegatina en el camino, avanzando un poco más cada día. Para marcar las etapas, es preferible que el camino, en lugar de ser una línea recta, sea sinuoso: cada curva representa un domingo de Cuaresma, y la semana está representada por el tramo de camino entre dos curvas. También se puede pegar (o dibujar) en este calendario una vela o una pequeña cruz cada domingo, así como ramos, un cáliz y una hostia, una gran cruz, una imagen de Jesús resucitado en los días apropiados.

El ayuno, la oración y la limosna deben ser vividos cada día de Cuaresma. Para alentar a los niños y apoyar su perseverancia, es posible sugerirles que anoten sus esfuerzos de manera simbólica, por ejemplo, pegando pegatinas en una gran cruz (un poco como en un mosaico). También se les puede dar una hoja en la que se marca el camino hacia la Pascua: este camino se divide en tantas porciones como días de Cuaresma haya, se indican las fechas y los domingos se marcan en negrita para que el niño pueda orientarse fácilmente.

Cada porción tiene tres casillas: una para la oración, otra para la penitencia y otra para compartir.  El niño está invitado a preguntarse a diario qué va a hacer (o, si es por la noche, qué ha hecho) para progresar en cada una de estas tres cuestiones y que puede, si quiere, marcar o colorear en las casillas correspondientes.

Por supuesto, esta hoja es para uso personal y secreto. Esta forma de consignar sus esfuerzos debe usarse con precaución, para no distraer del espíritu de la Cuaresma, ya que la Cuaresma no es una competición ni contra los demás ni contra uno mismo.

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